Modo de empleo:
Producto natural sin aditivos, las esponjas de Konjac necesitan unos mínimos cuidados para estar siempre perfectas y para que te duren más tiempo.
¡Nunca la uses en seco! Mientras está seca es dura y áspera, así que…
- Humedece la esponja, preferiblemente con agua templada, hasta que se empape y se vuelva blandita.
- Apriétala suavemente para que suelte el exceso de agua y ¡ya está lista para usar!
- Aunque no es necesario, puedes utilizarla junto a tu producto limpiador.
- Deslízala por toda la piel con movimientos circulares, dándote un suave masaje.
- Al finalizar, enjuaga bien la esponja para quitarle la suciedad que ha atrapado o el producto que le hayas añadido, y déjala secar.
- Lo más importante para su correcto mantenimiento es que, mientras no la uses, la esponja se mantenga seca. Por eso puedes colgarla por el hilo que trae en una zona ventilada y libre de humedad.
- Si quieres una desinfección profunda de la esponja, de vez en cuando, puedes sumergirla en agua hirviendo unos segundos.
Ingredientes/Materiales
La esponja de Konjac con carbón activado de bambú, está hecha a partir de la raíz de la planta de konjac (Amorphophallus konjac), originaria de China, Japón y Corea y poseedora de muy buenas propiedades tanto nutricionales, como cosméticas, a la que le hemos añadido carbón activado de madera bambú por sus extraordinarias propiedades limpiadoras y purificantes.
Para hacer la esponja simplemente se secan las raíces, se muelen y se mezclan con hidróxido de calcio y con el carbón activado. A esta mezcla se le da forma, se calienta, se congela y luego se deja secar. El producto final, es una esponja negra rica en calcio, carbón activo y otros minerales y vitaminas, con muchos beneficios para las pieles que necesitan un extra de limpieza.
Gracias a las fibras del konjac, la esponja aporta una suave exfoliación a la piel arrastrando toda la suciedad acumulada. A su vez, el carbón activo ayuda a atrapar las impurezas y toxinas de los poros de la piel, ofreciendo una limpieza más profunda.
Por la capacidad del Konjac de inhibir la proliferación de las bacterias que producen el acné, los masajes con esta esponja ayudan a combatir los granitos y otras afecciones típicas de las pieles que tienden a grasas. Además, su aporte natural de vitaminas, aminoácidos y minerales ayuda a mantener la piel más protegida y sana.
Otro aspecto sumamente importante de esta esponja es que, a diferencia de otros exfoliantes, y esponjas que dañan el medio ambiente, el konjac y el carbón de bambú son elementos completamente naturales, no tóxicos y 100% biodegradables.






Comentarios
No hay valoraciones aún.